//Celulares: base del delito en unidad carcelaria de Victoria

Celulares: base del delito en unidad carcelaria de Victoria

Dos internos de la unidad penal de Victoria enviaban mensajes intimidatorios a una menor de edad. Tras una requisa se encontraron celulares. Cada vez es mayor el intento de ingresar celulares a los penales.

En el transcurso de la semana anterior, se hizo pública una denuncia, por intimidación telefónica a una menor, investigación que dio con dos individuos oriundos de La Paz, que están cumpliendo una condena en la unidad penal de Victoria.

Los reclusos le enviaban mensajes acosando y amenazando a una menor de edad de nuestra ciudad.

Inmediatamente al tomar conocimiento el director de la unidad penal, Sergio Conde, realizó las actuaciones en consecuencias y se procedió al secuestro de un aparato celular.

Consultado al respecto al funcionario penitenciario, señalo que se iniciaron las actuaciones de rigor en un expediente disciplinario, previa a una investigación.

En varias oportunidades personal penitenciario había detectado casos de lo que se conoces como “revoleó“ de elementos, principalmente desde calle Constitución, entre los que se encontraban generalmente celulares y botellas de alcohol.

Conde comentó que son constantes y cada vez más ingeniosos las estrategias de allegados a los internos para tratar de transgredir la seguridad para ingresar algunos diferentes elementos.

Por todo esto dijo el funcionario penitenciario, que “se trabaja las 24 horas en prevención, no únicamente en este tema de transgredir la seguridad para ingresar elementos prohibidos, sino también en controles en los pabellones, talleres y el resto de los lugares en general dentro de todo el predio”.

El uso del celular se ha convertido en una necesidad primordial, tanto afuera como adentro de las cárceles. Por lo tanto, muchos internos se arriesgan a tener un teléfono o un chip pese a que pueden pasar varios días sancionados en un calabozo si se los encuentran en una requisa.

A su vez, crece el ingenio de las visitas para ingresar un aparato a una unidad penal para estar comunicado con sus familias. Por ejemplo, en la cárcel de Federal, detectaron un celular dentro de un jabón blanco para ropa: con un trabajo artesanal, habían hecho un hueco en el jabón, metieron el teléfono y lo cerraron.

Fue percibido solo porque un penitenciario advirtió un movimiento extraño dentro del jabón cuando lo agarró. Cosas similares se observan en los intentos de ingreso de drogas.

En el año 2017, se registró una oleada de ingreso de celulares, que obligaron a intensificar los controles, con la implementación de medidas más estrictas y hubo resultados positivos.

Desde hace cuatro años se instalaron en las unidades penales de la provincia inhibidores de señal de celulares, pero la tecnología avanza y también el rango de frecuencia que hay que inhibir, por lo que se está pensando en algo más contundente, pero como todo en la Argentina las inversiones necesarias carecen de presupuesto hasta el momento, por lo que las requisas siguen siendo el principal método de control.

La tenencia de celulares por parte de internos ha dado lugar a causas penales: por un lado, en la Justicia Federal permitieron escuchas telefónicas que sustanciaron pruebas contundentes contra personas detenidas que desde sus celdas manejaban organizaciones dedicadas al narcotráfico.

También en la Justicia provincial se originó una causa por Asociación ilícita dirigida desde la cárcel de Paraná. A su vez, hubo casos de violentos que aún en el encierro amenazaban a sus víctimas a través de llamadas o mensajes de texto, sobre todo en causas por violencia de género.

Además de las requisas sorpresivas a los pabellones, incluso en horarios inusuales, también se implementó esta medida de control para los propios agentes penitenciarios. Ante las sospechas de que algún efectivo pudiera ser cómplice o facilitador del ingreso de teléfonos u otros elementos para los presos.

En el año 2017, en las nueve unidades penales de la provincia el Servicio Penitenciario secuestró 337 celulares, tanto en las requisas a los pabellones y lugares de alojamiento de internos como en poder de las visitas. Se estima que algo más de la mitad de los mismos han estado en manos de presos. Fuente: LT 39 Noticias