En el “Mundial de pesca”

Tiago, tiene 23 años y estudia Veterinaria. Era la tercera vez que se inscribía en el concurso y sacó la pieza más grande en Claromecó. Hubo más de 3.450 competidores. Repartirá el dinero y el resto, lo utilizará para terminar sus estudios.

Después de una pelea a los tirones de más de 40 minutos, Tiago Campos (23) torció la voluntad de una raya de 21,5 kilos para quedarse con los brazos acalambrados y el trofeo mayor. El joven sacó esa bestia del agua y obtuvo el primer premio en la categoría “pieza de mayor peso” del concurso “Las 24 horas de la Corvina Negra”, el «mundial de la pesca», según lo llaman en Claromecó.

Fue una lucha casi a tientas en medio de la noche. Tiago Campos es estudiante de Veterinaria, nació y creció en Aparicio, un pueblo de apenas cien habitantes ubicado a 50 kilómetros al sur de Tres Arroyos. También es un insistente pescador que desde este domingo se hizo acreedor de un preciado primer puesto y un trofeo que vino acompañado de 1,5 millón de pesos.

Amante de la pesca

“Donde hay un poco de agua, tiramos la caña. Pesco desde que me acuerdo. Con mi familia, con amigos, con los chicos. En los arroyos, el río o la playa. Hasta en los charcos del pueblo”, recuerda ante Clarín uno de los ganadores de esta reconocida competencia que convocó el fin de semana a más de 3.450 competidores.

Es una de los torneos a mar abierto más importantes de América. Los organizadores del Club de Cazadores de Tres Arroyos dicen que no existe otro igual. Que en ninguna costa de estas latitudes se animan a desafiar tormentas, noches frías o veranos ásperos durante un día entero a la orilla del agua. En la categoría de corvina, ganó Paolo Bisso, que dijo sentirse «el Messi de las cañas».

Con su hermano y amigos

Tiago hace tres años que participa. Esta vez se anotó, pagó los 10 mil pesos de la inscripción y convidó a su hermano Facundo y a dos amigos para que lo acompañaran a esa aventura condimentada de folclore que implica pasar todo un día sobre la arena en las playas de Claromecó, Reta y Orense.

A las 16, cuando el certamen llevaba apenas una hora de iniciado tuvo el primer aviso. “Sacamos un chucho (así le dicen a una especie de raya marina) de casi 5 kilogramos. Entró en la clasificación y con eso estábamos más que conformes”, contó el muchacho a Clarín.
Pero a las 23 la punta del instrumento de fibra de vidrio se inclinó hacia el agua en un movimiento rápido y firme.
“Me di cuenta que sería un chucho porque se quedó así, clavada. Y el bicho empezó a llevarse tanza para adentro. Más de 200 metros de hilo”, recordó Campos.

La lucha con el chucho

Era el principio de la lucha. Una disputa entre el pescador y la fiera marina. Una porfía para ver quién se cansaba primero.
“Hay que dejar que vaya para adentro y cuando afloja empezar a recoger. Todas las veces que él quiera. Se clava, afloja y ahí aprovechás a traerlo. De a poco”, relata Tiago y la voz transmite emoción.

Cuarenta minutos estuvo esperando que la raya cesara con su persistencia. “Cuando estaba a unos 30 metros me metí hasta la cintura y la tomé de los ojos. Es el único lugar de donde se la puede agarrar. No tiene otra y si tocás la cola te podés lastimar porque tiene púas”, explicó. Es un verdadero trabajo de cazador.
“Se había clavado en la arena y no la podía sacar. La traje arrastrándola entre las piernas”, rememora el concursante premiado.

Terminar su carrera

Una vez fuera del agua intentaron pesarla y constataron que estaba por encima de los 20 kilos. Un control del equipo organizador de las “24 horas” se llevó la pieza y a los pocos minutos Tiago Campos figuraba en el primer lugar del clasificador. Desde ese momento no se movió de ahí.
“Todavía no sé qué voy a hacer con el dinero. Seguro le doy algo a los chicos que me acompañaron y el resto lo usaré para terminar la carrera”, dijo.

Tiago estudia en la UNLP y el 12 de marzo deberá volver a La Plata para retomar el quinto año de la carrera. Le queda casi un mes más para disfrutar en su casa del pueblo manso que pertenece al partido de Coronel Dorrego. Allí acompaña a su padre en tareas agropecuarias. Y siempre aprovecha para salir de pesca recreativa, cuando asoma una oportunidad.
Aparicio ahora tiene su propio campeón. Y lo celebra. Fuente: El Once