Cómo lo describen

En Salta aseguró haber visto una bestia peluda similar a un mono y de grandes dimensiones, conocida como «ucumar», una especie mítica de la región. “Era algo temible, por eso sigo asustado y casi no puedo dormir”, indicaron.

El martes 12 de abril en la zona del Pasteadero Chico, cerca de la ciudad salteña de Metán, un hombre notó que sus perros comenzaron a ladrar en dirección a un terreno que iba a ser sembrado y decidió ir hacia el sitio para averiguar si se trataba de delincuentes o algún animal.

«Agarré mi linterna y me fui hacia ese sector, en medio de una oscuridad total. Los perros estaban asustados y regresaron de inmediato. Cuando alumbré hacia adelante quedé completamente aterrado porque ahí estaba esa cosa, era como un gorila grande, peludo y color oscuro», narró el protagonista en declaraciones a El Tribuno.

Para las poblaciones del Noroeste Argentino, el Ucumar, también conocido como Ucumari, Ucumare u hombre oso, es un mítico animal salvaje con ligeros rasgos humanoides, manos y pies muy grandes y cuerpo enteramente cubierto de pelos, larga barba y frente angosta.

«Sé que hay todo tipo de comentarios y bromas, pero yo jamás mentiría. Yo le aseguro que he visto a esa bestia peluda, como un mono grande, de unos 1,70 metros de altura», remarcó el hombre.

La ciudad argentina no sería la única donde se cree en la existencia de esta criatura: en Bolivia y Perú son varios los mitos en los que participa y donde se piensa que rapta principalmente a mujeres y niños. Según los relatos, el Ucumar vive en cuevas, en el fondo de las quebradas y merodea ríos y vertientes en los que se baña por lo que resulta «fácil» identificar allí sus pisadas, similares a las de un oso.

Según algunas versiones, además de fuerte es ágil, y puede treparse a los árboles más altos.

Los más de 33 avistamientos de la mítica criatura reunidos en la última década recientemente inspiraron producciones audiovisuales. Para 2023 se espera el estreno del largometraje titulado El Ucumar: la bestia del norte, bajo la dirección del cordobés Octavio Revol Molina.

“Esa cosa horrible me miró y tenía los ojos rojos”

La persona que asegura haber visto a esta criatura extraña es el exboxeador profesional, de 52 años, Ángel Armando Pacheco. “Yo no esperaba que esto tuviera semejante repercusión nacional. Lo que me ocurrió es algo increíble. Ahora ya no me quedo por las noches a dormir en la casa porque sigo muy asustado. A las 18. 30 ya me voy a la casa de mi familia en Metán”, dijo Pacheco a El tribuno. Pacheco decidió revelar su identidad, dar la cara y su testimonio porque asegura que vio al extraño ser a unos 25 metros de distancia.

“El ucumar existe, yo lo vi con mis propios ojos. No tengo porque mentir, jamás lo haría porque miren el revuelo que se armó”, resaltó.
“Ya pasaron nueve días, pero jamás me voy a olvidar porque esa cosa horrible me miró y tenía los ojos rojos. Era algo realmente temible, por eso sigo asustado y casi no puedo dormir”, dijo esta tarde el exboxeador.

“Me retiré a los 25 años del boxeo y comencé a trabajar en el campo en la zona de Lumbreras y hasta en Catamarca, pero jamás vi nada extraño. Después vine a esta casa en la que ahora apareció el ucumar, que pertenece a la familia de mi esposa, buscando paz y tranquilidad. Pero ya no estoy tranquilo después de lo que me pasó”, relató Pacheco.

Cara a cara

“Sé que hay todo tipo de comentarios y bromas, pero yo jamás mentiría. Yo le aseguro que he visto a esa bestia peluda, como un mono grande, de unos 1,70 metros de altura. En los últimos años y desde hace décadas hay muchos testimonios de gente que asegura que lo vio en Metán y en la zona de Rosario de la Frontera. Yo no creía en eso, pero ahora lo vi de cerca con mis propios ojos”, destacó el hombre de campo.

“Yo había terminado de escuchar por radio un partido de fútbol. Era una noche tranquila, pero luego escuché que los perros labraban mucho y arremetían hacia el sembradío. Yo pensé que podría ser alguna vaca o caballo o ladrones que entran a robar choclos, por eso agarré mi linterna y me fui hacia ese sector, en medio de una oscuridad total”, recordó el baquiano.

El hombre de campo comenzó a caminar hasta llegar a un camino cercano a la casa de la finca de su esposa. “Los perros estaban asustados y regresaron de inmediato. Cuando alumbré hacia adelante quedé completamente aterrado porque ahí estaba esa cosa, era como un gorila grande, peludo y color oscuro. Iba caminando a paso lento, era muy robusto, miró hacia donde yo estaba y ahí le vi los ojos rojos. Luego se metió al monte”, aseguró. Fuente: El Tribuno y Ámbito.com