
La iniciativa surgió a partir del masivo apoyo que el pueblo bangladesí brindó al seleccionado argentino durante la Copa del Mundo. Lo que comenzó como una campaña de agradecimiento y posicionamiento en redes sociales terminó transformándose en un proyecto comercial para ingresar en un mercado de 177 millones de habitantes.

El primer cargamento recorrió más de 17.000 kilómetros desde la Argentina hasta Bangladesh, marcando un hito para la histórica golosina nacional.
De una campaña mundialista a un negocio
Desde Georgalos señalaron que el objetivo es aprovechar el reconocimiento que tiene la cultura argentina en Bangladesh para consolidar una presencia permanente de la marca.
“Lanzamos la acción publicitaria en el Mundial y nos dimos cuenta de que hay una oportunidad por la buena recepción que tuvo”, explicó Gustavo Giménez, directivo de la compañía.

Según indicó la empresa, Bangladesh representa el octavo mercado más poblado del mundo, por lo que existe un enorme potencial de crecimiento. La estrategia comercial apunta a alcanzar al menos al 15% de la población mediante un esquema de ventas de gran volumen que permita compensar los elevados costos logísticos.
La estrategia para ingresar al mercado asiático
Para desarrollar el negocio, Georgalos inició negociaciones con distribuidores e importadores de Daca. El plan contempla abastecer tanto a las principales cadenas de supermercados como a los comercios de cercanía y puestos de venta callejera, muy extendidos en ese país.

Uno de los factores que favoreció el desembarco fue que los consumidores bangladesíes ya conocen productos similares al Mantecol. En Bangladesh y otros países asiáticos se consume el halva, un dulce tradicional de Medio Oriente elaborado con características semejantes.
Sin embargo, para ingresar formalmente al mercado, la empresa debió cumplir con estrictos requisitos religiosos y sanitarios.
Certificación Halal y apuesta de largo plazo
“Debimos hacer la certificación Halal, la obligatoria para entrar al universo islamita”, explicó Giménez al referirse al proceso de habilitación.
La certificación Halal garantiza que tanto la elaboración como los ingredientes respetan las normas de consumo establecidas por la religión islámica, un requisito indispensable no solo para Bangladesh sino también para acceder a otros mercados musulmanes.
Desde la empresa celebraron el envío del primer contenedor con un mensaje en sus redes sociales: “¡Bangladesh se lo merece! El sabor que acompaña a los argentinos desde hace generaciones sigue cruzando fronteras”. Este primer embarque será utilizado como prueba de mercado, aunque la apuesta de Georgalos apunta a consolidar una presencia estable y de largo plazo en Asia. Fuente: El Once



