Cómo secar la ropa más rápido en días fríos, húmedos y sin sol

Cómo secar la ropa más rápido en días fríos, húmedos y sin sol

Consejos útiles para el hogar

Una toalla seca puede ayudar a retirar el exceso de agua antes de tender las prendas. Cómo aplicar correctamente este método sencillo sin dañarlas.
Los días de frío, sin sol y elevada humedad dificultan secar la ropa, especialmente cuando no hay posibilidades de tenderla al aire libre. Sin embargo, existe un método casero que permite reducir parte del agua acumulada en las prendas antes de colgarlas y así acelerar el proceso.

 

La alternativa no requiere estufas ni secadoras. El procedimiento consiste en utilizar una toalla limpia, seca y absorbente para retirar parte de la humedad que conserva la ropa después del lavado o centrifugado.

 

El método puede resultar particularmente práctico para buzos, pantalones, prendas de algodón y otras telas gruesas que retienen una mayor cantidad de agua y necesitan más tiempo para secarse.

 

Cómo funciona el truco de la toalla

El principio es sencillo: la tela seca de la toalla absorbe una parte del agua que permanece en la prenda. De esta manera, cuando la ropa llega al tender contiene menos humedad y necesita menos tiempo para completar el secado.

 

Para utilizar esta técnica hay que extender la prenda húmeda sobre una superficie limpia y colocar encima una toalla completamente seca. Luego se debe presionar suavemente con las manos, procurando que la toalla entre en contacto con toda la superficie.

 

En el caso de prendas pequeñas, otra posibilidad es colocarlas sobre la toalla, envolverlas y ejercer presión durante algunos segundos. Si todavía contienen demasiada agua, el procedimiento puede repetirse utilizando otra toalla seca.

Paso a paso para secar la ropa más rápido

  1. Elegir una toalla limpia y completamente seca, preferentemente de algodón y suficientemente grande para cubrir la prenda.
  2. Extender la ropa húmeda sobre una superficie limpia y plana.
  3. Colocar la toalla seca sobre la prenda.
  4. Presionar suavemente con las manos para favorecer la absorción del agua.
  5. Para prendas pequeñas, envolverlas dentro de la toalla y ejercer presión durante algunos segundos.
  6. Retirar la ropa y colgarla inmediatamente en el tender.
  7. Mantener suficiente distancia entre las prendas para permitir una correcta circulación del aire.

Es importante evitar retorcer con fuerza la ropa dentro de la toalla. Esta práctica podría deformar determinadas prendas y afectar especialmente a los tejidos más delicados.

 

Cómo tender correctamente las prendas

Quitar el exceso de agua es solamente la primera parte del procedimiento. La forma de colocar la ropa en el tender también influye directamente en el tiempo que necesitará para secarse.

 

Las prendas deben quedar bien extendidas y separadas entre sí. Si están superpuestas o demasiado juntas, el aire tendrá mayores dificultades para circular y la humedad permanecerá durante más tiempo entre los tejidos.

 

También resulta conveniente instalar el tender en un sector ventilado. Cuando las condiciones exteriores lo permitan, abrir durante algunos minutos una ventana puede favorecer la renovación del aire y ayudar a reducir la humedad acumulada dentro de la habitación.

Qué evitar durante los días de mucha humedad

Uno de los errores habituales es dejar durante muchas horas la ropa mojada amontonada dentro del lavarropas, un recipiente o sobre el propio tender. Además de prolongar el secado, esta situación puede favorecer la aparición del característico olor a humedad.

 

Tampoco es recomendable acercar excesivamente las prendas a fuentes de calor. Más allá del riesgo que puede representar según el tipo de artefacto utilizado, algunos tejidos podrían deteriorarse ante una exposición inadecuada a temperaturas elevadas.

 

El truco de la toalla no seca completamente las prendas ni reemplaza la ventilación. Su utilidad consiste en retirar una parte del agua antes de tenderlas, facilitando el proceso durante jornadas frías y húmedas. Fuente: El Once