Retomó su agenda
Durante su intervención, el Santo Padre sostuvo que el matrimonio constituye una comunidad de vida y amor basada en la entrega mutua de los esposos. En ese sentido, remarcó que la unión conyugal exige plena fidelidad y unidad indisoluble, principios que vinculó con las enseñanzas de la Iglesia católica.
“La donación recíproca del hombre y de la mujer, de modo que ya no son dos, sino una sola carne, motiva la exigencia de la plena fidelidad y de la indisoluble unidad de los cónyuges”, expresó León XIV.
El Papa agradeció las oraciones por su recuperación
Al comenzar la Audiencia General, el Pontífice agradeció las muestras de acompañamiento recibidas durante los últimos días, después de haber sido dado de alta del Policlínico Agostino Gemelli de Roma.
León XIV fue sometido el pasado 13 de octubre a una intervención quirúrgica para extirpar el lóbulo inferior del pulmón derecho debido a un adenocarcinoma.
“Lo primero que quiero decirles es ¡gracias! Gracias por el apoyo de sus oraciones. Demos gracias a Dios por su generosidad. Renovemos todos nuestra confianza en la bondad y la misericordia de Dios”, manifestó ante los fieles reunidos en la plaza de San Pedro.
El matrimonio como comunidad de vida y amor
Al retomar su reflexión sobre la Constitución pastoral Gaudium et spes, el Papa explicó que el documento del Concilio Vaticano II abordó distintos problemas contemporáneos, entre ellos el matrimonio y la familia.
En ese contexto, recordó que “el bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar”.
El Pontífice señaló que el documento conciliar presentó una concepción del matrimonio como una “íntima comunidad conyugal de vida y amor”, cuyo fundamento se encuentra en el compromiso libre y recíproco de los esposos.
Asimismo, explicó que la unión matrimonial no debía entenderse únicamente desde su dimensión jurídica, sino también como un pacto mediante el cual ambas personas se entregan y reciben mutuamente.
Según expresó, el amor conyugal, fortalecido por el sacramento del matrimonio, encuentra su fundamento en el amor de Cristo por la Iglesia.
La fidelidad y el amor entre los esposos
León XIV también se refirió a las características del amor matrimonial y destacó que este vínculo comprende diferentes dimensiones de la relación entre los cónyuges.
“El amor conyugal no se limita al atractivo erótico —que también forma parte de él—, sino que abarca toda la voluntad de los esposos, reavivando su afecto y expresándose mediante sentimientos y gestos de ternura”, sostuvo.
El Papa explicó que ese amor comprende el bienestar integral del hombre y de la mujer, a quienes reconoció como iguales en dignidad.
Además, señaló que la intimidad matrimonial representa una expresión de entrega personal que fortalece la relación y contribuye a la alegría compartida.
En su catequesis, también recordó que el amor conyugal y parental constituye, desde la perspectiva de la doctrina católica, un reflejo de la Trinidad divina.
La importancia de los hijos y la responsabilidad de los padres
Otro de los temas abordados por el Pontífice fue la fecundidad matrimonial y la responsabilidad de los esposos en la transmisión y educación de la vida humana.
León XIV recordó que la Constitución Gaudium et spes definió a los hijos como “el don más excelente del matrimonio” y destacó la misión de los padres en su formación.
En ese sentido, sostuvo que los esposos se convierten en “cooperadores del amor de Dios Creador y como sus intérpretes” mediante la transmisión y educación de la vida.
También señaló que las decisiones vinculadas con la responsabilidad familiar debían contemplar el bienestar de los padres y de sus hijos, tanto los nacidos como aquellos que pudieran llegar en el futuro.
El Papa indicó que estas decisiones debían adoptarse personalmente ante Dios, con una conciencia formada de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia.
El Papa reafirmó la postura de la Iglesia sobre la protección de la vida
Durante la Audiencia General, León XIV también abordó la enseñanza de la Iglesia católica sobre la protección de la vida humana desde la concepción.
Al citar el documento conciliar, sostuvo que “la vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado” y reiteró el rechazo de la doctrina católica al aborto y al infanticidio.
El Pontífice explicó que, según las enseñanzas del Concilio Vaticano II, el amor conyugal y la transmisión responsable de la vida debían mantenerse dentro de un vínculo basado en la entrega mutua y el respeto por la dignidad humana.
Asimismo, recordó que los actos propios de la vida matrimonial debían ser considerados con respeto y responsabilidad.
La familia como fundamento de la sociedad
En la parte final de su catequesis, León XIV destacó la función social de la familia y recordó que la Constitución Gaudium et spes la definió como “escuela del más rico humanismo” y “fundamento de la sociedad”.
El Santo Padre sostuvo que el acompañamiento pastoral de las familias continuaba siendo una tarea prioritaria para la Iglesia y recordó las iniciativas impulsadas por los pontífices posteriores al Concilio Vaticano II.
En particular, mencionó las asambleas sinodales convocadas por el Papa Francisco y los encuentros recientes de los responsables de las Iglesias Orientales Católicas y de las Conferencias Episcopales.
Antes de finalizar la Audiencia General, León XIV expresó una oración por las familias. “Que la Sagrada Familia de Nazaret nos ilumine en el camino y proteja a las familias de todo el mundo”, concluyó. Fuente: El Once



