Fin de una misión espacial
La Argentina fue mencionada en algunas versiones periodísticas entre los posibles lugares donde podrían llegar restos del observatorio. Sin embargo, esa posibilidad no está confirmada y existe información contradictoria sobre el alcance de su trayectoria.
La mayor parte de la estructura se desintegraría durante el paso por la atmósfera, aunque algunos componentes podrían resistir y alcanzar la superficie. La NASA señaló que considera improbable que los restos causen daños a personas.
Qué se sabe sobre la trayectoria y la Argentina
Swift circula en una órbita de baja altura, cuya inclinación es de aproximadamente 20,5 grados al norte y al sur del ecuador, según los datos de la NASA. Esa característica determina la franja del planeta sobre la que se desplaza el observatorio.

Una versión publicada en agosto señaló que la órbita no pasa sobre la Argentina continental. En cambio, otra información difundida este martes incluyó al país entre las zonas donde podrían llegar fragmentos. Por ahora, no hay una confirmación de la NASA que permita afirmar que caerán restos en territorio argentino.
La agencia tampoco informó una fecha precisa para el reingreso. Su última actualización señaló que se espera durante las próximas semanas; una estimación científica de la NASA lo ubica alrededor de noviembre, aunque se trata de una previsión que puede cambiar.

Por qué terminó la misión del telescopio
El observatorio descendió progresivamente por el efecto de la resistencia atmosférica, que aumentó con la actividad solar. El 20 de octubre se encontraba a unos 275 kilómetros de altura y ya no podía compensar ese efecto, por lo que ingresó en modo seguro.
Después de esa situación, el equipo de operaciones envió una orden que puso fin a la actividad del telescopio y lo preparó para el reingreso. Antes se había evaluado una misión para elevarlo a una órbita más alta, pero la operación fue cancelada en agosto sin concretar la maniobra.
Swift fue lanzado en noviembre de 2004 para estudiar, entre otros fenómenos, los estallidos de rayos gamma. Durante casi 22 años reunió información sobre explosiones estelares, agujeros negros y otros objetos del universo. Fuente: El Once



